
Ya antes de 1976 existía la emergencia de algo nuevo. Una exploración estética, política e inédita nunca vista hasta ese entonces. La eficacia de la dictadura funcionó impidiendo la circulación y la lectura de obras de diferentes autores en vez de silenciarlos por completo.
Las producciones narrativas que se enmarcan desde mediados de los 70 hasta principio de los 80 se caracterizaron por una Crisis de Representación. Se produce un distanciamiento con el realismo de la representación. De este modo el discurso de ficción, se coloca como opuesto al discurso autoritario, al discurso oficial. Los escritores debieron buscar nuevos modos, nuevas formas de nombrar lo innombrable, alternativas para contarle a la sociedad la experiencia devastadora que vivían en aquellos años. Para ellos recurrieron a metáforas, aluciones, apelaciones indirectas, símbolos. Prevaleció en aquella época el relato policial, la novela histórica revisionista, la sátira, lo grotesco.
Se tomaron hechos ficcionalizables, objeto de una elaborada técnica compositiva y de lengua. Se ficcionalizaron sujetos históricos, de este modo narraban sin ser invadidos por la censura del golpe de estado. Ricardo Piglia es un escritor y crítico característico de esta oscura época que nos representa.Su obra Respiración Artificial refleja su devoción por la política, la ficción y el intelectualismo.
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